domingo, 3 de mayo de 2015

El nombre como identidad

Nuestro nombre es nuestro primer contrato

Según Alejandro Jodorowsky, nuestro nombre o la manera en que nos llaman tienen un impacto muy potente sobre la mente. Es un fuerte identificador simbólico de la personalidad, un talismán o una prisión que nos impide ser y crecer. Nos lo repiten a lo largo del día, de nuestra vida, como un mantra que acabamos por creernos.
Los nombres que recibimos son como contratos inconscientes que limitan nuestra libertad y que condicionan nuestra vida. Un nombre repetido en la familia es como un contrato al que le hacemos una fotocopia, cuando en el árbol genealógico hay muchas fotocopias el nombre pierde fuerza y queda devaluado.Cuando bautizamos a un hijo debemos saber que junto con el nombre le pasamos una identidad.  Evitemos por tanto los nombres de los antepasados, de antiguos novios o novias, de personajes históricos o novelescos.En los árboles narcisistas, cada generación repite los mismos nombres de sus ancestros y con ello se repiten los destinos. 
¿Hay una programación inscrita en nuestro nombre y apellidos? 
Según Alejandro Jodorowsky, tanto el nombre como los apellidos encierran programas mentales que son como semillas, de ellos pueden surgir árboles frutales o plantas venenosas.  En el árbol genealógico los nombres repetidos son vehículos de dramas. Observa mentalmente tu árbol por un momento:¿hay nombres que se repiten? ¿qué están repitiendo estas personas? ¿alguna rompió el contrato de algún modo? ¿dejó de repetir el mismo destino? ¿Y tú? ¿has heredado tu nombre de alguien anterior? ¿cuál fue su destino? ¿te está afectando de alguna manera?

Las herencias de nuestro nombre
Es peligroso nacer después de un hermano muerto y recibir el nombre del desaparecido. 

Eso nos condena a ser el otro, nunca nosotros mismos.Cuando una hija lleva el nombre de una antigua novia de su padre, se ve condenada a ser “la novia de papá” durante toda su vida.

Un tío o una tía que se suicidaron convierten su nombre, durante varias generaciones, en vehículo de depresiones. 
A veces es necesario, para detener esas repeticiones que crean destinos adversos, cambiarse el nombre, como veremos más adelante. 
El nuevo nombre puede ofrecernos una nueva vida.
En forma intuitiva así lo comprendieron la mayoría de los poetas chilenos, todos ellos llegados a la fama con seudónimos.
¿Hay ejemplos que nos permitan comprender la importancia del nombre?
Nuestro nombre nos tiene atrapados, ahí está nuestra “individualidad”.
Por ejemplo: 
 -Barrick Gold (oro en inglés es gold) se convirtió en el mayor productor de oro del mundo.
-Brontis “voz de trueno” se dedica al mundo del teatro con una potente voz…
-María, Inmaculada, Consuelo se asocian a la pureza, la virginidad, nombres que exigen perfección absoluta, 
que nos limitan
-Miguel Ángel, Rafael, Gabriel, los nombres de ángeles dan problemas con la encarnación.
-César, poderoso y asociado a la ambición
Estudiar los nombres del árbol genealógico es igual que acceder al inconsciente de nuestra Alma Familiar.

Fuente:  Alejandro Jodorowsky